Irene Molina
Granada España 1997
Irene Molina (Granada, 1997) investiga las relaciones que emergen en la intersección entre el objeto virtual y el cuerpo físico. Desde un enfoque interdisciplinar y experimental, su práctica tiende puentes entre materia y pantalla, articulando entornos donde lo escultórico convive con procesos computacionales y visualidades en red. Trabaja con fotogrametría, impresión 3D, soldadura de metales, animación y simulación para traducir archivos, modelos y flujos de imágenes en experiencias espaciales.
Graduada en Bellas Artes por la Universidad de Granada y Máster en Producción artística por la Universidad de Málaga, Irene Molina ha recibido el premio BMW de Pintura en la categoría de arte digital 2022 y ha sido residente de la XXI promoción de la fundación Antonio Gala. Su obra ha sido presentada en instituciones como la Cidade da Cultura de Galicia (Phygital Land, 2025), Rifugio Digitale y Palazzo Pucci en Florencia (2025) y en el Festival LUX de Málaga (Hypergarden, 2024). También ha participado en ferias como Focus Art Fair en Saatchi Gallery (Londres, 2025), UVNT Art Fair o la bienal Mayrit.
Vive y trabaja en Madrid, donde desarrolla proyectos que examinan cómo habitamos un presente hipertecnológico desde la corporalidad y el tacto.Le interesa cómo los objetos mediados por lo numérico adquieren volumen, fricción y tiempo cuando abandonan la pantalla. Su trabajo se sitúa en la intersección entre lo digital y lo físico, explorando las relaciones híbridas que emergen entre estos mundos. A través de técnicas como la fotogrametría, la impresión 3D y la animación digital, Irene Molina construye paisajes y objetos que funcionan como puentes entre la materialidad escultórica y las posibilidades inmateriales de la pantalla. En su obra, el error digital deja de ser un defecto técnico para convertirse en un agente estético que cuestiona la percepción del espacio y la experiencia sensorial en la era de la virtualidad omnipresente. En el núcleo de su práctica artística se encuentra una pregunta constante: ¿cómo podemos habitar el presente digital desde una corporalidad material? Irene responde a esta cuestión creando objetos y entornos que, entre el artificio y la simulación, generan un diálogo crítico sobre nuestra relación con los entornos virtuales y las ecologías alteradas del siglo XXI.





