Sabemos que los recuerdos son reales y que no lo son. Hasta el punto de que podemos tener recuerdos de hechos que no sucedieron o de hechos que no sucedieron como los recordamos. ¿Quién miente si nuestro recuerdo no cuadra con el que nos muestra la fotografía? ¿A quién creemos si la realidad recordada por la cámara es distinta de la de nuestra memoria? Lo real y lo ficticio se mezclan en nuestra mente para componer nuestros recuerdos. En ese doble o triple juego vivimos y somos. También los falsos recuerdos son recuerdos.
Nuevo libro de artista: “The End of Glory Days” de Uxío da Vila