Fernández-Pello
12 SEP 20 OCT 2024
MADRID CAPÍTULO 2
Nada muy profundo
Capítulo 2. El aire de Cama Nasal
A Aristóteles le fascinaban ciertas criaturas marinas por su rareza. Especialmente aquellas que , según él, "respiraban aire y, sin embargo, parecían peces». Le maravillaba que las ballenas durmieran «con la cabeza fuera del agua>> y que los delfines, en todo caso, fuesen incluso capaces de roncar. Muchos expertos encuentran esta imagen lo suficientemente llamativa aunque no hayan econtrado ninguna prueba de que así sea. Armand Marie Leroi opinaba que, aunque resulte dudoso que los delfines ronquen, podemos pasarlo por alto ya que, al parecer, «sí que vocalizan mientras duermen>>.
Yo siempre he roncado, desde pequeño. Hasta el punto de inducirme pequeñas apneas - como los delfines cuando tienen que nadar hasta lo más profundo. Y en la última temporada, parece ser que mi capacidad para articular cosas sin sentido mientras duermo va en aumento. O al menos eso es lo que dice Lucía. Prometo exponerlo algún día.
Por ahora, todas las obras expuestas en este capítulo funcionan como delfines aristotélicos: peces que respiran fuera del agua, cosas que roncan sobre otras y objetos que cogen aire para pensar sobre sí mismos. Estos delfines saltan como lo hace una cadena de flores, musitando palabras inconexas mientras sueñan. Nadando hasta lo más profundo de sus alfileres. Los mismos con los que tienes cogido el disfraz del mundo.







